Cuando una quiere hacer un trabajo perfecto ¿sabéis qué ocurre? pues que aparecen a tu alrededor multitud de desastres e inconvenientes, eso es lo que nos pasó a "Las Coquetinas" con este trabajo.
Nos entrega una de nuestras mejores clientas un perchero al que aparentemente su restauración no presenta complicación alguna: un poquito de decapante, ligero lijado, pintar y decorar.
Ponemos manos a la obra, compramos todo lo necesario y a trabajar (bueno ahora viene lo mejor). Después de eliminar pintura anterior tan solo hay que pintarlo, aunque el color nos costó encontrarlo, sólo había que pintar pero ¿qué pasa? -El bote no se abre. Y se desencadena una tormenta de desastres.
Cuando conseguimos abrir el bote, se nos cae y se derrama casi medio bote. ¿Qué pasa ahora? ¡¡NO ES GRIS!! es azul y en el bote pone gris claro, uff los escalofríos nos invaden y un torrente de nerviosismo se apodera de nosotras. Menos mal que cada una de nosotras tiene un carácter distinto, una coquetina es serena y clamada, la otra por el contrario se acelera por nada (somos un número, si pudierais vernos quizás entenderías mejor las emociones que aquí describimos). La coquetina más sensata, sin que su cara demuestre la preocupación que en su interior siente, actúa recogiendo la pintura derramada y dándole vueltas al bote con la confianza de que aparezca el tan deseado GRIS CLARO. Mientras la otra coquetina da vueltas alrededor de la mesa de trabajo lamentándose -no puede ser, la pintura era gris (con la cara desencajada y pensando -ni que fuera la primera vez que abrimos un bote de pintura-).
Por suerte tras batir lo que queda de pintura en el bote ¡¡¡GRIS CLARO!!! y nos ponemos a pintar una capa. Entonces ¿si yo pinto en gris porque cuando se está secando sube un color rosa? no nos lo podemos creer. Bueno nos armamos de paciencia y pensamos que la pintura lleva varias tonalidades (hay colores que llevan varios tonos para alcanzar el suyo), pintamos capa segunda y eso no tiene arreglo, no sólo porque resalta su rosado sino porque cuando le pasas un trapito la pintura se va como si de tiza en una pizarra se tratara. ¿Sabíais que la pintura caduca? damos fe de ello, otra explicación no tiene.
Tuvimos que comprar otro bote de pintura gris claro, esta vez de otra marca por si jjj, limpiar la capa anterior (que dicho sea de paso no nos costó nada) salía de maravilla, eso que llevaba pintada desde el fin de semana anterior. ¿Qué sucede cuando abrimos el bote? -¡¡¡ERA GRISSS CLARO!!! emocionadas nos pusimos a pintar, dejando 24 horas entre capa y capa. Así quedo el tan deseado gris claro.

Ahora le llega el momento a los burlones que debían ser color morado a juego con un cuadro que nos dejaron de muestra. Aparentemente el pintado fue genial y tras varias capas quedaba PRECIOSISIMOOOO, sólo nos quedaban pintar unas hojas de adorno y terminábamos. Pero no es oro todo lo que reluce, le pasamos el trapo malaje (nos gusta limpiar la superficie antes de continuar), no sabemos si fruto del trapo que nos tiene manía o porque la pintura morada era de la misma marca que la famosa gris claro del principio, desapareciiaaaaa nuestro maravilloso morado. Nuestro trabajo de horas y horas se iba detrás de un trapo que después de esto va a la basura.
Decidimos solventar el problema utilizando un sellador de pintura, que para eso están, pero con lo que no contábamos era con que este tipo de producto puede subir el tono y así paso de un morado bonito a un negro raro aberenjenado. Presas del pánico y el temor a que nuestro trabajo no de sus frutos, a una se le pusieron los pelos de punta y a la otra los ojos se le salían de la cara y sin un triste café que nos consuele.
Pasado el mal trago, y como casi siempre solucionamos nuestros inconvenientes, nos pusimos manos a la obra y casi sin mediar palabra conseguimos aclarar el tono y terminar el perchero con éxito.
Nosotras somos así, a todos y cada uno de nuestros trabajos le ponemos, la manos, la mente y el corazón, por eso nos pasan esas cosas que luego cuando las recuerdas son divertidas. Más adelante y si así lo tenéis a bien seguiremos contando nuestras anécdotas que no tienen desperdicio. Gracias